Fundada en el siglo XIX por Louis René Blanchard, la empresa Vergez-Blanchard continúa hoy produciendo herramientas de calidad reconocida para todos los oficios artesanales. Desde sus inicios y hasta la actualidad, la manufactura de herramientas mantiene un espíritu emprendedor que combina la riqueza de su legado con las ideas y la innovación del futuro.

Historia de la casa Vergez-Blanchard

Fabricante de herramientas para guarnicioneros, talabarteros, curtidores, zapateros y marroquineros.

La historia de la casa Blanchard comienza oficialmente en 1823, fecha que figura en los documentos más antiguos de la empresa. En aquella época, se trataba de una modesta fábrica de cuchillería parisina especializada en la fabricación de herramientas destinadas a los oficios del cuero. Esta actividad artesanal se transformaría progresivamente en una empresa de renombre internacional, reconocida por la excepcional calidad de sus herramientas.

En 1828, Louis René Blanchard ejerce el oficio de cuchillero en el número 37 de la Rue des Gravilliers, en París. Su saber hacer le permite desarrollar una clientela fiel y sentar las bases de una empresa que no dejará de crecer a lo largo de las décadas.

Con el objetivo de ampliar su actividad, Louis René Blanchard se asocia en 1842 con Victor-Joseph-Charles Mercier. La empresa adopta entonces el nombre de Mercier-Blanchard & Cie, marcando una primera etapa importante en su desarrollo comercial.

Dos años más tarde, en 1844, Louis Hippolyte Simonin sucede a la casa. Obtiene de Mercier el derecho a utilizar las marcas « Mercier », « Mercier-Blanchard » o simplemente « Blanchard » en toda o parte de la producción. Esta transmisión garantiza la continuidad de la reputación adquirida por la empresa, al tiempo que prepara su futura expansión.

Desarrollo y reconocimientos

Ante el aumento de la actividad, los talleres se trasladan en 1849 al número 24 de la Rue des Marais-Saint-Martin, en París. Algunos años más tarde, en 1856, la sociedad Simonin-Frézard se disuelve. Louis Hippolyte Simonin continúa solo la aventura y establece los talleres en el número 13 de la Rue de la Fontaine-au-Roi, en el XIᵉ distrito de París. Este traslado marca un punto de inflexión importante: las instalaciones adquieren mayor envergadura y permiten una producción más amplia.

En 1866, Simonin se asocia con Stanislas Frézard, dando origen a la sociedad Simonin dit Blanchard & Cie. Diez años más tarde, en 1876, tras la disolución de esta asociación, la empresa es vendida a los hijos de Simonin, Léon y Lucien Simonin, quienes continúan la actividad junto a Stanislas Frézard.

La calidad de las fabricaciones Blanchard es rápidamente reconocida más allá de las fronteras francesas. La empresa obtiene varias prestigiosas distinciones, entre ellas las medallas de oro en las Exposiciones Universales de París de 1878 y 1889, que recompensan la excelencia de sus herramientas.

Traslado del taller a Normandía

Esta evolución continúa en 1898, cuando Adrien Soubeyran se incorpora a la sociedad. Visionario y emprendedor dinámico, asume progresivamente las riendas de la empresa a medida que los antiguos socios se retiran o desaparecen.

El año 1900 marca un nuevo éxito con la obtención del Gran Premio de la Exposición Universal de París, una de las más altas distinciones industriales de la época.

Consciente de las limitaciones de los talleres parisinos, Adrien Soubeyran inicia ya en 1901 el traslado de la fabricación hacia Romilly-sur-Andelle, en el departamento del Eure. Este emplazamiento ofrece más espacio y una fuerza motriz hidráulica especialmente adaptada a las necesidades de la industria. Sin embargo, las oficinas comerciales y los almacenes de expedición permanecen en París para mantener un contacto directo con la clientela.

Nuevos mercados

La casa Blanchard continúa su expansión y adquiere en 1910 la marca Vergez, una pequeña empresa también ubicada en el XIᵉ distrito de París. Esta adquisición permite ampliar aún más la gama de herramientas ofrecidas a los profesionales.

La ampliación de la gama continúa durante la Primera Guerra Mundial.

La empresa adapta su producción a la evolución industrial. Aunque los oficios tradicionales del cuero siguen siendo importantes, aparecen nuevos mercados. Blanchard desarrolla entonces herramientas destinadas a la industria automovilística, la transformación del caucho, los neumáticos, la silvicultura, la explotación forestal, la cubierta de pizarra, así como numerosas fabricaciones realizadas según planos para responder a las necesidades específicas de los industriales.

La sede social permanece instalada en la Rue de la Fontaine-au-Roi hasta mediados de los años 1950, antes de trasladarse al número 30 bis de la Rue Moret, también en el XIᵉ distrito de París.

La empresa se ve posteriormente marcada por varias desapariciones importantes: Adrien Soubeyran fallece el 24 de febrero de 1929 a la edad de 72 años, seguido por Marcel Chavanne el 10 de enero de 1932, con tan solo 43 años.

Los años comprendidos entre 1940 y 1948 constituyen un periodo especialmente difícil. La Segunda Guerra Mundial, el cierre de las fronteras y posteriormente la reconstrucción alteran profundamente los intercambios comerciales. Los fabricantes extranjeros, privados de las importaciones francesas, desarrollan sus propias producciones para sustituir las herramientas Blanchard que ya no pueden adquirir. A pesar de estas dificultades, la empresa continúa su actividad y conserva su saber hacer.

Pionera en el ámbito de la comunicación comercial, la empresa pone también a disposición de sus distribuidores grandes paneles murales que ilustran el conjunto de su producción. Aunque las herramientas se distribuyen a través de una red de minoristas especializados, esta publicidad contribuye ampliamente al reconocimiento de la marca.

Abandono de la energía hidráulica e inicio de la electricidad

La empresa continúa después su modernización. En 1970, el parque de maquinaria se electrifica progresivamente. Hasta entonces, una parte importante de la producción seguía funcionando gracias a la fuerza hidráulica del emplazamiento de Romilly-sur-Andelle. Esta energía histórica se abandona definitivamente en 1986, poniendo fin a más de ocho décadas de utilización de esta tecnología.

En 2020, el Sr. Gervais retoma a su vez la dirección de la casa Blanchard.

"Hoy miramos hacia el futuro con el deseo de hacer crecer la marca, transmitir nuestro saber hacer y seguir escribiendo la historia de Vergez-Blanchard junto a quienes mantienen vivos los oficios artesanales."